lunes, 19 de junio de 2023

Maestro J.G.H. Frers, casado con una niñas de nombre María del Rosario Lynch

Maestro J.G.H. Frers, casado con una de las niñas de la familia Lynch, de nombre María del Rosario.

JOHANNES GOTTHILF HERMANN FRERS HUBRICH Y MARIA DEL ROSARIO LYNCH ZABALETA.

Isabel Juliana Frers nació en Buenos Aires el 24 de mayo de 1857, siendo después de un varón, Emilio, la mayor de las hijas mujeres de Herman Frers y Maria del Rosario Lynch. Fue bautizada en la Iglesia de Santiago Apóstol de la ciudad de Baradero por el Cura Vicario Alfonso María Rafetti el día 11 de noviembre de ese mismo año, siendo sus padrinos Don Julián Lynch y Doña Ana Lynch de Gainza, los dos tíos carnales de la bautizada.

Paso su infancia y juventud en la estancia de sus padres, "Rincón Rosario", en Baradero. Siendo la mayor de las hijas, de muy jovencita ayudo a su madre, también en el cuidado de sus hermanitos.

German Frers, su padre, era maestro muy instruido, y se encargó de la instrucción de sus hijos. Las hijas mayores no tuvieron otra escuela. Según cuenta mama, su padre era un maestro severo, que les dio una instrucción muy vasta. Además de los conocimientos generales y corrientes, las preparo en religión para la confirmación en la religión cristiana, les enseño idiomas, el alemán, que desconocía su esposa pero que sin embargo aprendió mas tarde, francés e inglés. También en música, alcanzo mama a tocar bastante bien el piano, gracias a su padre.

Acostumbraban a cantar canciones alemanas y otras en castellano, traducidas por el mismo. Esta excelente instrucción la completó mama con la lectura, habito que no abandono hasta su fin.

No era de extrañar que aprovechara tan bien las lecciones de su padre pues era muy inteligente y tenía una comprensión y visión clarísima de las cosas. Fue lo que hizo de ella más tarde una mujer extraordinaria. Su madre, hija de familia patricia muy ilustrada, contribuyo también en la educación severa y completa de su hija.

Mucho sabia contarle del tiempo de Rosas, que había vivido, y de los acontecimientos de actualidad de entonces.

Con trece años ya era una señorita de vestido largo. Cuando llego de Europa su primo Juan Petersen para trabajar como mayordomo en la estancia, este la festejo y se casó con ella el 1° de abril de 1874 en Baradero, siendo padrinos de la ceremonia German Frers y su esposa Rosario Lynch de Frers, padres de la novia.

Isabel Frers aún no tenía 17 años, los cumplió recién el 24 de mayo de ese año y Juan Petersen tenía 32 años, así que era 15 y medio años mayor.

Hasta diciembre de 1883 vivieron en „Rincón Rosario" en Baradero, Provincia de Buenos Aires, naciendo los seis primeros hijos. El primero, que era varón, vivió pocos días. Fue el primer gran dolor del joven matrimonio. Siguieron Laura Emilia, Emma Sofía, Hans Teodoro, Eduardo Gustavo e Isabel Ida. En diciembre, más o menos para navidad, comenzaron el traslado a „La Eudocia", Partido Pueyrredón, Provincia de Buenos Aires, haciéndose cargo papa de ella el 1° de enero de 1884. Es esta estancia, parte de la cual mama heredo más tarde cuando fallecieron sus padres en 1890 y 1894 respectivamente, vivió casi cincuenta años, pues cuando falleció en junio de 1933, faltaban pocos meses para cumplir el medio siglo. Es de imaginarse lo que significarían estos años en su vida, en esta estancia donde pasaba al principio todo el año y después, cuando lo exigieron los estudios de sus hijos, los varios meses de veraneo.

En " La Eudocia" nacieron German Johannes, Berta Julia, Sofía Rosario, Julia Elisa y Juan Carlos. Después de nacer Julia estuvo enferma de suma gravedad durante varios meses. Papa le salvo la vida guiándose por un libro de medicina casera (Bock) y consultando por carta a su cuñado Dr. Roberto Wernicke. Tuvo una fiebre intermitente reacia. Papa fue su enfermero, preparándole hasta la comida especial. Piénsese que no existían los recursos de hoy en día, las comunicaciones eran muy malas y el cercano Mar del Plata era aún un pequeño pueblo. Laura la mayor de las hijas tenía 14 años y Julia de meses era la novena.

En los alrededores de „La Eudocia" vivían varias familias inglesas. De cuando en cuandose reunían en „La Eudocia" para el servicio religioso y mama tocaba los acompañamientos de los cantos, porque era el único piano en el partido y mama la única que supiera tocarlo. Como dije más arriba, cuando Teodoro debía entrar en el Colegio Nacional, la familia se trasladó durante el invierno a Buenos Aires (Vicente Lopez 39, entre Rodriguez Peña y Montevideo).

En ese tiempo nacieron Alberto Guillermo (en la calle Cerrito), Gustavo Adolfo y Hector Jorge (en V. Lopez 39) y Ana Susana (Av. de la Republica 322, hoy Av. Quintana, entre Rodriguez Peña y Callao).

Reunía Isabel Frers de Petersen condiciones extraordinarias de educadora. Con severidad bondadosa supo inculcar en sus hijos el amor a la veracidad y rectitud y hábitos de laboriosidad, siempre secundada por el padre en la tarea difícil de educar a 14 hijos, de los que todos tenían carácter más o menos fácil, no faltando sin embargo las dificultades con algunos de temperamento más fuerte o más caprichoso. Tenía una comprensión admirable para cada uno de ellos, fue la consejera benevolente de todos, aun siendo adultos y ya casados.

Siempre decíamos de ella, que era el paño de lágrimas, a quien todos nos dirigíamos con nuestras cuitas, y no olvidare nunca su opinión repetida más de una vez, que „al que cae, se le debe extender una mano para ayudarle a levantarse". Otro rasgo magnifico tuvo la educación acertada de Isabel Frers de Petersen para con sus hijos. Combatió el egoísmo bajo todas sus formas, siendo el resultado una generosidad ilimitada y una unión poco comun entre los 14 hermanos, aun mucho después de ya no vivir ella.

Presto mucha atención a la instrucción de cada uno. Cuando llegaron a la estancia „La Eudocia", tuvo que hacerse cargo de la instrucción completa de sus hijos, encargándose personalmente de escritura, lectura, conocimientos generales y piano, y el padre, Juan Petersen, enseño aritmética de noche, después de cenar, y aun continuaron después de tener maestro particular, el Sr. Hauk.

Se pasaba Isabel toda la mañana dando lecciones de castellano y piano, puesto que el Sr. Hauk no poseía este idioma. En esta forma las hermanas mayores recibieron solo instrucción particular. Teodoro siguió el Colegio Nacional y se recibió de Agrimensor Nacional. Cuando la familia fue a Buenos Aires, Isabel, Berta, Sofía y Julia fueron mandadas a la Escuela Normal N° 1, que era considerada la mejor en aquel tiempo. Los menores visitaron escuelas del Estado y Anita completo su instrucción en la Escuela Germania. Siguieron carrera universitaria Alberto y Adolfo, quienes estudiaron Arquitectura. Además de nos procuró cuando los medios lo permitían, lecciones de piano, de idiomas (aleman, Frau von Meyeren, Sr. Strelow, Sr. Haumann, ingles Miss Lucas) de pintura (Sra Arau, la misma que también les dio lecciones de piano).
Sin embargo el gran número de hijos hizo que el esfuerzo personal de cada uno fuera más grande teniendo mama el mérito de haber puntualizado donde hacía falta y haber encontrado siempre tiempo para enseñar a sus hijos.

Por ejemplo recuerdo como nos hacía escribir y leer alemán a Sofía y a mí para practicar, leer los diarios mientras ella cosía, así estábamos todos al día de los acontecimientos de actualidad, revisaba nuestros deberes, nos enseñó a coser y cortar ropa y vestidos.

Para este último trabajo fue muy hábil y de buen gusto y buenísima maestra. Casi todo se cosía en casa, conociéndose muy poco las modistas. Se ayudaba con la revista de moda "„Der Bazar"" Dio mucha importancia a nuestra manera de hablar. Debíamos expresarnos bien, sin hablar de vos y de che y usar bien los tiempos de verbo. No nos estaba permitido el „toma”, „veni", „salí" y le chocaban sobremanera los términos lunfardos. Ponia mucha atencion en la pronunciación correcta y combatía el yeísmo.

Viviendo en Buenos Aires con todos sus hijos, papa empezó a quedarse el invierno, a veces durante meses en „La Eudocia", porque tenía a su cargo la administración de las tres estancias, Petersen, Wernicke y Hosmann. Le cupo entonces a mama toda la responsabilidad, también de la educación de los varones adolescentes, cosa que exigiría muchas veces un tino especial. También supo con discreción elegir las amistades de sus hijos y prefería que estos visitaran en casa para conocerlos.

También en los meses que se encontraba sola en Buenos Aires aprendió mama a llevar una contabilidad admirable. Durante toda su vida de casada fue colaboradora de papa en las finanzas domésticas. En los años difíciles supo ayudarle con una economía inteligente y en los años buenos supo medirse, dándose y dando a sus hijos gustos, sin llegar nunca al derroche, lo que permitió llegar a cierta prosperidad a pesar de la familia larga. Enseño a sus hijos también desde jóvenes el valor del dinero, adjudicando a cada no una pequeña suma mensual para que aprendiera a administrar sus gastos.

Su bondad era infinita. Juzgaba a los demás con mucha benevolencia, esto hizo que fuera muy apreciada de todas sus relaciones en la familia. Se casaron los 14 hijos y con todos sus yernos y nueras armonizaba maravillosamente. Se le reconocía autoridad a su juicio, pero también ella aceptaba enseñanzas y opiniones de quien reconocía como mas preparado que ella.

Enviudo el 29 de septiembre d 1921, cuando se fue a “La Eudocia" con varios de sus hijos para cerrar los ojos de su marido después de una corta enfermedad. Se habían cumplido cuarenta y siete y medio años de casados. Poco habría faltado para las bodas de oro. Quedaban cinco hijos solteros, Julia, Alberto, Adolfo, Hector y Anita.

Dos meses después se casaba Hector. En el año 1923 Julia recibe la proposición de su novio, que estaba en Alemania, de ir a casarse y vivir en ese país. Esto decide a Isabel F. de Petersen de hacer el viaje a Europa con sus hijas Julia y Anita, viaje que de otra manera quizá nunca hubiera hecho. Adolfo se casó antes de su partida el 10 de mayo y dos días después nos embarcábamos las tres en el vapor “General San Martin" del Nord Deutscher Lloyd.

Llegamos a Hamburgo el 8 de junio y al dia siguiente en el Registro Civil se realiza el matrimonio de Julia y Carlos Winzer. Seguimos el viaje por Berlin, después a Chemnitz, donde tuvo lugar la ceremonia religiosa del casamiento el dia 21 de junio. Mama con Anita siguieron el viaje por Dresden, München, a la Suiza e Italia. Llegando hasta Florencia. Volvieron a Chemnitz donde me acompañaron un tiempo, y a los dos meses de estada en Europa, regresaban a Buenos Aires, con la promesa que si yo no volvía a mi patria en el término de dos años, ella volvería a visitarme.

Asi lo hizo en el año 1925, cuando Anita también ya se había casado el año anterior, como ultimo de todos sus hijos. En este viaje se llevó como compañera a su hija mayor Laura. Primero llego a Chemnitz y de ahi salimos los cuatro, mama, Laura, Carlos mi marido y yo, para llegar a Nüremberg, donde nos separamos de Laura y Carlos que iban a curarse a Kissingen, y mama y yo seguimos por München, Lindau, Zürich, Luzern, Bern, Basel, Mannheim, Wiesbaden, Frankfurt, Heidelberg, Kissingen, ahi nos juntamos con Laura y juntas volvimos por Leipzig a Chemnitz. Me acompaño mama un mes, primero en Beierfeld y despues en Chemnitz, hasta que naciera Hildegard. Para volver a Buenos Aires no se embarcó en Hamburgo sino que viajo con Laura por Holanda, Belgica, Paris, sud de Francia, Barcelona, Madrid y Lisboa, donde se reembarco. Le tomo realmente gusto a los viajes, tanto que al año siguiente en 1926 se reunió con sus hermanas Laura Frers de Wernicke y Rosario Frers de Wernicke y el marido de esta última, Otto Wernicke y partieron para E. E. U.U., visitando Nueva York, Washington, el parque nacional Yellowstone, San FRANCISCO, volviendo por el Pacifico, Chile y cruzando la cordillera. Este fue su último viaje mayor. Llego además a conocer Paraguay y las sierras de Córdoba.

En junio de 1933 Otto Wernicke y Sra hacían un viaje al África, colonia del Cabo y otros lugares. Mama le pregunto si no la quería llevar y como se lo rechazara Otto, ella le dijo en todo de chanza: „no me quieres llevar porque soy demasiado vieja y tienes miedo que me muera en el camino". Sucedio que efectivamente a los diez días de embarcados Otto y Rosario, muere mama de una embolia en la platea del Teatro “La Opera" el sábado 24 de junio de 1933, adonde se encontraba en compañía de su hija Laura y su yerno Carlos Bachmann, a quienes había convidado para ver una revista (Wunderbar) que le habían ponderado como bonita. Muerte admirable para ella, como se la había deseado siempre, recordando la de su madre, también fallecida repentinamente del corazón.

En los últimos siete años de su vida, después de haberse casado todos sus hijos, vivió en el barrio de Belgrano, 11 de Septiembre 1409, con su hija Berta, su yerno Guillermo Bond e hijos. Se conservó hasta el fin de sus días sumamente ágil, activa y con un interés vivo por todo, leyendo, tocando el piano, jugando a las barajas con sus familiares, yendo a teatros y conciertos, visitando a sus relaciones y familia, sus hermanas hijos y nietos. Siempre estaba allí donde un hijo la necesitara y no olvidaba al nieto que cumplía años.
En el verano invitaba a “La Eudocia" a quienes les hacía falta un veraneo para reponer fuerzas , o simplemente porque tenía el gusto de tenerlos consigo. El último verano en 1933 estuvimos Berta, Anita y yo con todos nuestros hijos ademas de Juan Carlos y familia que Vivian allá.

Tenia la costumbre de reunir a sus hijos los días miércoles en su casa y ya para la cena se formaban muy simpáticas reuniones. Esto mantenía a la familia unida, y se conserva aún después de fallecida. También para sus cumpleaños la numerosísima descendencia, hijos nietos y bisnietos iban a saludarla.

Falleció Isabel Frers de Petersen a los 76 años y sus restos descansan para siempre en el sepulcro de la familia Frers, junto a la tumba de sus padres y al lado de su esposo en el Cementerio del Oeste, Sección Alemana. Fue mama de las madres más veneradas, respetadas y admiradas por sus hijos. En nuestra casa eran desconocidas las faltas de respeto para con los padres y para con los mayores, pero tambien nuestra madre sabia infundirlo.

La mayoría de los nietos la conocieron a la recuerdan con mucho cariño.
Por Julia P. de Winzer, Febrero de 1942

https://www.genealogiafamiliar.net/getperson.php?personID=I16925&tree=BVCZ  




                                                    JULIANA FRERS LYNCH




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